lunes, 9 de noviembre de 2009

Viejo compañero de viaje

"Oh, viejo compañero de viaje, ven, dame un abrazo. Hoy hemos de saborear esta última cerveza juntos. Qué fresca. Mira, te puede servir de ejemplo de cómo soy: cuando recién empiezo, estoy más fresco que nada; cuanto más me traga la vida, con menos fuerzas me quedo, y llega el momento en el que me acabo, pero estoy contento de que mi vida haya sido fresca y sabrosa. Me parece que estoy desviándome del tema, ¿no? Igual, creo que me conoces demasiado. Puede ser que no hace falta que diga nada. ¡Venga, otro abrazo...! Te voy a echar mucho de menos. Pero ya es hora de que continúes solo en tu camino. No te olvides de todo lo que hemos vivido, viejo compañero de viaje. Hemos reído, llorado, gritado, desesperado... pero siempre hemos, y has, estado con el alma en pie. Lo que más me gusta de ti es tu espíritu con ganas de echar a volar, de aprender, de explorar, con esa mentalidad tuya de decir que nunca se aprende demasiado. Hoy, amigo, te quiero dar un consejo: siempre hay que sonreír. Y tú lo sabes perfectamente. Sufrimos mucho a lo largo de estos años juntos. ¡Uf, y cuántos años! Pasaron volando... eras un joven desorientado, y ahora estás hecho un hombre. Y yo, un viejo que no le queda más que la palabra para expresarse. Me duelen las manos, me cuestan manejarlas... mira, ¡si hasta me cuesta tomarme un trago...! No puedo llamar a nadie, ni escribir. Tan sólo tomarme una cerveza aquí, en un bar, con los buenos amigos. Me parece que me desoriento del tema otra vez... ¡ya sabes, la edad! En fin... sonreír, sí, éso es lo que hay que hacer siempre. Y no sólo me refiero a esta sonrisa tan brillante que emite tu boca, compañero... no sé si me explico. Siempre sufrimos el uno con el otro, pero tú nunca te has parado a mirarme de verdad. Sí, ya sé que soy feo, pero me refiero a una mirada más... espiritual. Si me hubiera hundido en la depresión, en la desesperación... no hubiera llegado hasta aquí, hasta este bar, tomando una cervecita contigo, de despedida. ¿Cómo hago para ser tan fuerte? No me preguntes eso, hombre... tú también puedes hacerlo. Tú tienes tu propia sonrisa del alma. ¿En qué consiste? Ai, parece que sigues siendo un joven desorientado, viejo compañero de viajes... Te lo diré de forma clara, pero no exacta. Aunque creas que el mundo se te viene encima, que estás solo, que no puedes con tu cuerpo, con tus penas, que piensas que se te acaban las ganas de vivir... sonríe. Pero no la sonrisa que producen los músculos, si no que tengas una sonrisa del alma. Cuando el alma sonríe, todo te sonríe. Tu objetivo ahora es sonreír delante de todo, porque no hay nada más importante que tu alma sonría. Puedes ayudar a sonreír las almas de los demás, pero por encima de los demás está la tuya. Contagia a todos tu alegría, tus ganas de vivir. Éso es el verdadero sentido de la amistad y de la cooperación. ¡Cuántas guerras se evitarían si todas las almas sonrieran...! Pero nosotros no podemos hacer nada, amigo mío. Nos queda sonreír con el alma... Y jamás digas que estás solo en este mundo, porque te estás olvidando de mí. Quizás no nos veamos más, pero yo te llevo aquí adentro, sí, te llevo con mi alma sonriente. Y esta alma sonriente te desea un camino largo y duro, para que te pongas a prueba tu propia alma, y puedas llegar tan lejos como yo pude llegar... no te cuelgues en el camino de la vida, si lo haces, ya estás perdido. La gente desea ver a grandes héroes, con el alma sonriente. Por eso, amigo mío, sonríe. Con los gestos de tu cara y con tu alma. ¡Ai! Dame otro abrazo, te voy a echar tanto de menos... perdona que me repita, pero es que mi alma está radiante de felicidad..."


Les dejo un saludo

Maxi...

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