lunes, 2 de noviembre de 2009

Te detesto , pero te agradesco

Una persona se hace madura cuando empieza a asumir responsabilidades o recibe una sorpresa que le cambia toda la vida.

Hace no muchos años fui protagonista de algo que casi nadie sabe; igual, era mejor ocultarlo. Seguro que muchas de las personas (españolas) que conozco lo habrán visto y ni se inmutaron que yo estaba incluída. Me sentía tan hundida que no quería que nadie me tuviera compasión ni que me tuvieran pena. Se acerca la época "en la que sucedió aquello", y nunca pretendí recordar la fecha, ni mucho menos.

¿Sabés? Fuiste un BASURA, un DESGRACIADO, no me importa si estabas enfermo, lo que hiciste no tiene derecho a ser algo COMPRENSIBLE. Pero, ¿viste?, aunque diga esto, en el fondo no te tengo tanto rencor. Será el paso de los años, que dicen que hacen olvidar las cosas malas - pero no me hace la mínima intención de perdonarte. En cierto punto, a pesar de la mala época que pasé con sólo diez años, te lo tengo que agradecer. ¿Por qué? Porque me di cuenta que valgo mucho. Soy una persona capaz de razonar antes de actuar, cosa que vos no hiciste. En resumen, aprendí a hacerme fuerte, porque detrás de esta persona que demuestra alegría y optimismo, a la vez algo de timidez, lleva una fuerza interior que ni te imaginás. Y esa fuerza interior la llevo porque me la hiciste hacerla necesaria en mi vida.



Por eso, a pesar de que te tengo que decir un "TE DETESTO", te tengo que decir también un "GRACIAS".



Muy pocas personas saben a lo que me refiero, incluso hace poco que algunas se enteraron, pero aunque yo lo defino como algo que forma parte de mi vida -porque si no fuera por ello, hoy sería tan distinta...- y prefiero guardármelo bien adentro, no como una herida aún abierta, si no como una advertencia para no volver a dejarme herir de aquella manera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario